¿Qué es la mentira?

“Quien cuida los modales pero rechaza la mentira, se asemeja a alguien que, si bien se viste a la moda, no lleva camisa.”

Walter Benjamin

Sobre la mentira pende una intensa y mala reputación que la sitúa como una estrategia de comunicación ocultadora y tergiversadora de lo real (asimilado a lo positivamente cierto) que nubla la posibilidad del conocimiento acerca de la naturaleza de un acontecimiento, un estado anímico, un sentimiento.

Se identifica como una suerte de infracción de la, acogiéndonos al concepto jurídico, buena fe, constitutiva del vínculo social.

Es faltar a la verdad a sabiendas. Es una afirmación falsa que crea una idea o una imagen también falsa. Pero la mentira “tiene patas cortas”, es decir, que no llega muy lejos; porque los mentirosos tienen que tener ante todo muy buena memoria, si no quieren ser descubiertos.

La mentira tiene la función de fabricar personas y mundos falsos que hasta el que los inventa se los cree. Una vez que se ha instalado el hábito de mentir es muy difícil salir de él; porque la confianza de los otros se pierde diciendo una sola mentira y para recuperarla pueden pasar muchos años.

Existen dos tipos básicos de mentiras:

1.Ocultación dos tipos básicos de mentiras:

Admitir la verdad de forma exagerada o errónea también es una forma de ocultación o mentira: «Sí, voy robando a la gente por la calle«. Otra forma es utilizar términos, frases, expresiones o giros que desvirtúen o atenúen el hecho que se quiere ocultar. Es una mentira difícil de admitir, es la más corriente y la más ventajosa para el mentiroso, ya que siempre hay una vía de escape. Si se le descubre puede atribuir lo que dijo a un olvido, a que no se le preguntó precisamente eso, a que no entendió las palabras que se utilizaron, a que creía que querían saber otra cosa o a que malinterpretó la pregunta. (ajá)    (-__-) 

2.  Falsificación o creación de una historia:

Consiste en la presentación de información falsa o en la invención de una historia falsa para confundir o engañar. El mentiroso proporcion datos, detalles o explicaciones como si fueran ciertos. Necesita para ello poseer buena memoria, anticipación y no perder la compostura. Si la mentira no consigue su objetivo de engañar a los demás debe volver a la falsificación, inventando más cosas, o admitir parte o toda la verdad. El descubrimiento es inadmisible para los engañados e inaceptable para el mentiroso ya que no tiene escapatoria.

También es mentira el acto de la simulación o el fingir. Por ejemplo: si alguien atropella a una persona y huye del lugar sin ser identificado y, después de un tiempo, regresa y se mezcla con los curiosos y finge indignación por lo ocurrido, está mintiendo a todos aquellos ante quienes simula o finge inocencia. En otras palabras, para mentir no se necesita decir palabra alguna.

Paradojas de la Mentira: Epiménides y la lógica

Dentro de cualquier situación en la que se dan siempre respuestas duales (por ejemplo, sí/no, blanco/negro), una persona de la que sabemos que está mintiendo consistentemente sería, de forma paradójica, una fuente de verdad. Hay muchas paradojas de esta clase, siendo la más famosa la que se conoce como la paradoja del mentiroso, comúnmente expresada como «esta proposición es mentira» o «esta proposición es falsa». La denominada paradoja de Epiménides —«todos los cretenses mienten», declara Epiménides el cretense— fue una precursora de la paradoja del mentiroso, aunque el hecho de que sea o no una paradoja también está a discusión.

Empero, la mentira habita en un espacio social poroso, liminal, inmanente al vínculo comunicacional e inaprehensible, dota de congruencia, establece relaciones e inaugura recorridos discursivos al tiempo limita otros, el modo en que se tejen y distintos materiales de la experiencia va confiriendo forma a la propia existencia y así, la mentira deja de ser una mera dimensión accesoria y/o contingente de lo social, un elemento del cual podríamos prescindir pero que se alza como un pilar determinante de la posibilidad misma de vivir con otros y junto a otros, hasta devenir la condición misma de la posibilidad de la coexistencia.

Por lo tanto, piensen bien en qué mentir. 

 

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