¿Y la salud mental en México? Un problema de calidad de vida.

Uno de los grandes problemas que existe en México es el poco espacio que le damos a la salud mental tanto social como personal, lo asociamos a una condición de trastorno mental donde ni siquiera nos damos el tiempo para debatirlo.

El tema es tan fuerte y grave que te ponemos en contexto:

En México el 30% las personas entre 18 y 65 años de edad presentan en algún momento un problema de salud mental, es decir, sienten culpa, apatía, melancolía, tristeza, ansiedad, estrés, pérdida de interés durante un lapso de tiempo  (más de un mes) y solamente el 3% busca atención, es decir, 1 de cada 5 (INPRF, 2018).

Los datos arrojan que casi tres de cada 10 mexicanos han padecido una enfermedad mental en su vida y que los trastornos de ansiedad (un 14,3%), el uso de sustancias (un 9,2%) y los trastornos afectivos (un 9,1%) son los más comunes, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica

Esto quiere decir, que alguien en alguna parte de México todos los días se despierta sintiéndose mal, va al trabajo o escuela sin ganas, miedo o con una gran tristeza que no le permite disfrutar su vida diaria.

Y por lo visto uno de los múltiples problemas que existe es que no entendemos qué significa la salud mental, por eso debemos comenzar por ahí.

¿Qué es la salud mental?

Es un estado de BIENESTAR, (físico, mental y social) en el cual, las personas son conscientes de sus propias capacidades, pueden afrontar las tensiones normales de la vida, es decir, son tolerantes a la frustración, trabajando de forma productiva y fructífera (OMS, 2018).

Es una dimensión positiva multifactorial y no solamente la ausencia de enfermedades como podría pensarse, es está la razón que resalta su importancia, ya que no solo cuenta con un carácter subjetivo sino social.

Ahora bien, si hablamos de trastornos mentales:

Depresión. Al menos el 9% de la población mexicana padece depresión, según  datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2018). Es más común en las mujeres, ya que más del 18% han presentado este tipo de trastorno alguna vez en su vida, mientras que en los hombres se ha presentado en un 9%.

Esquizofrenia: Cerca de un millón de mexicanos padece esquizofrenia. Cada año son internadas 250 mil personas por trastornos mentales en los Hospitales Psiquiátricos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y actualmente afecta a una de cada 100 personas en el mundo.

Trastorno Bipolar: Antes conocido como enfermedad maníaco depresiva y que hoy se identifica como un disturbio mental que puede ser controlado con medicamentos y terapia,  de acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Trastorno Bipolar (AMATE), dos millones de personas lo padecen, aunque apenas la mitad recibe atención por falta de recursos económicos.

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH): Se calcula que de los niños diagnosticados con TDAH, casi un tercio seguirá cumpliendo los requisitos clínicos durante la edad adulta y menos del 5% de los adultos con TDAH siguen un tratamiento farmacológico o psicológico.

Psicosis por consumo de drogas: de acuerdo con el Hospital Psiquiátrico “Fray Bernardino Álvarez”, de las 15 mil consultas que se atienden cada  año, casi 4% sufre psicosis por sustancias como el alcohol o drogas como alucinógenos, marihuana, anfetaminas, cocaína y productos inhalables, como el thinner o el pegamento.

Al tener muy en claro esto, no solo es hablar de trastornos mentales, es también la forma en construimos nuestros lazos sociales, por ello, es alarmante que no exista un presupuesto adecuado ya que el 80% del mismo solo es para el mantenimiento de hospitales y no en la atención; esto sucede porque la asignación etiquetada no contempla especialistas, ni medicina.

Está tan mal tratado el tema en México que solamente existen:

  • 51 centros integrales de salud mental
  • 32 hospitales psiquiátricos con capacidad de 4,000 pacientes
  • 54 villas de transición hospitalaria (estadía no mayor a tres meses)
  • A nivel nacional existen solamente 4.393 psiquiatras (menos de cuatro doctores por 100.000 habitantes) (Informe de Salud Pública, 2017-2018)

Y eso sin contar a los estados, donde en 19 de ellos, cuentan solamente con 2 camas psiquiátricas en hospitales generales y nada más,  las demás entidades cuentan con la infraestructura necesaria pero no con el nivel de especialistas que deben cubrir la atención.

 

Esto es alarmante porque no solamente “no se trata” el tema, al no hacerlo también se incentiva a que se estigmatice y discrimine a las personas que se encuentran con algún padecimiento emocional y mental.

La negación no ayuda en nada, si sientes que llevas mucho tiempo (más de dos semanas) con alguna emoción negativa háblalo, no te avergüences y busca ayuda, hay muchas formas de terapia, información o grupo donde pueden apoyarte.

Por ejemplo el Hospital de las Emociones, donde ofrecen atención gratuita, te dejamos el link:

https://somoscdmx.com/sociedad/red-hospitales-las-emociones-en-cdmx/2018/05/

Fuentes:

  1.  https://www.who.int/features/factfiles/mental_health/es/
  2. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/387572/6o_Informe_de_Labores_SS_2017-2018.pdf

Cuatro pasos para tener más autoconfianza en ti mismo

Primero debemos hacernos la pregunta ¿qué es la autoconfianza? Es una visión general de cuán probable es que cumplas una meta con base en tus experiencias pasadas. La autoconfianza es la experiencia propia reflejada en una visión más amplia de ti mismo, es tu carta de presentación ante el mundo.

Más allá de pararte frente al espejo y decretar oraciones positivas, te contamos que hay pasos simples que también puedes adoptar:

  1. Cambia tu postura

Aunque no lo creas puede afectar cómo te sientes contigo. Prueba posturas que te empoderen y contribuyan al ajuste de tu estado mental, por ejemplo, sentarte derecho te dará una mayor confianza en lo que estás haciendo y cómo lo haces, reflejando seguridad.

  1. Ejercítate

Mejora el estado de ánimo  ayuda a combatir la depresión y la ansiedad. Hacer ejercicio de manera constante requiere de un cierto compromiso, y mantener dicho compromiso es un logro. No desistir de un hábito nuevo y saludable no solo te hace adquirir mayor confianza, sino que además te permite ver mejoras físicas en tu cuerpo y salud.


  1. Desafía tu síndrome de impostor

Este síndrome es un cruel error de la mente que te convence de que tus logros no cuentan realmente y que la gente se dará cuenta de que eres un fraude. Esta duda se arraiga porque es más fácil recordar los errores que los éxitos, por eso acostúmbrate siempre a escribir o reflexionar sobre las veces en que has hecho algo bien. Es más fácil sentirte seguro de tus habilidades si las recuerdas.


  1. Evita la arrogancia

La arrogancia no es confianza fuera de control, es más bien, resultado de la inseguridad y no de una autoconfianza excesiva. La confianza se satisface por sí sola, mientras que la arrogancia requiere de validación externa para que las personas se sienta bien. Es inseguridad pura.

Por último, la autoconfianza es la capacidad de ser asertivo y humilde sin dudar de uno mismo, produciendo positividad, felicidad y resiliencia, lleva tiempo desarrollarla pero de tenerla, es una herramienta que hará tu vida más fácil mejorando la relación contigo mismo.

Imágenes: Friends with you

5 síntomas de la dependencia emocional

¿Alguna vez te has sentido esclavo de una relación?

La dependencia emocional se define como un patrón de necesidad de apego y un vínculo tóxico con otra persona. Se caracteriza por el pensamiento cíclico de control, subordinación y obediencia hacia las decisiones de una de las partes de los involucrados en la relación.

¿ Qué caracteriza la dependencia emocional? 

El miedo y una mala interpretación de lo que es la soledad es una de las principales características de la dependencia emocional, ya que, el se tirar incapaz de vivir la vida por uno mismo marca la determinación por comenzar nuevas relaciones sin pasar por el duelo correspondiente que tiene una relación ya sea de amor o amistosa.

Te contamos sobre 5 síntomas que puedes identificar rápidamente y que pueden ayudarte a saber si construyes relaciones sociales de esta forma y sobre todo a comprender que todo tu mundo, recae en ti y solo en ti.

Síntomas de dependencia emocional

Idealización de la pareja. Pensar que tu pareja es un súper héroe y no cuenta con defectos, es una de las primeras alertas. Debemos pensar que somos humanos y nos equivocamos, somos distintos y tenemos formas de sentir pensar y actuar diferentes pero no por ello malas.

Deseas tener el control siempre. El tener un miedo excesivo a quedarse solo y estar siempre con la pareja repercute negativamente en nuestra vida cotidiana. Cada persona necesita de su tiempo personal.

Relaciones desadaptativas. El saltar de relación en relación crea formas de relaciones tóxicas que al no prestarse el tiempo estar solo en el duelo y soltar se cometen los mismos errores. Las relaciones se vuelven cíclicas.

Relaciones traumáticas del pasado. El contar con experiencias negativas en nuestra vida nos puede crear cicatrices muy difíciles que más allá de empoderarnos y hacernos mejores crean miedos y patrones que afectan las nuevas relaciones que podamos tener por llevar las mismas formas de conocernos. Ojo aquí.

 

 

 

 

 

 

 

Baja autoestima. El tener pensamientos negativos de tu persona todo el tiempo o de tu aspecto no ayuda, y nunca lo hará. La comparación y constante competencia del mundo nos hace sentir menos pero ¿sabes qué? No lo eres. Tú eres único y por lo tanto maravilloso a tu manera.

Estos son cinco síntomas de muchos que pueden existir en las diferentes etapas de tu vida. Si localizas más de dos debes buscar ayuda psicológica.

Recuerda que así como vamos al médico por una gripa nuestra mente también necesita recuperarse de experiencias dolosas que si bien existieron o existen ellas no marcan nuestra vida para mal más bien eso debe ser motor para ser mejor.

 

4 Estrategias para controlar el enojo

El enojo es un estado emocional que varía de intensidad ante una situación que tomamos como amenazante, es una respuesta de total defensa. Sí andas en esa sintonía, te dejamos cuatro estrategias para que le bajes a tu maldad:

1.Respira.

Aprender a respirar es crucial para calmarse, enfocarse en respirar profundamente corta la tensión de manera rápida, reduciendo los episodios de ira que puedan suscitarse por el enojo. Inténtalo, te aseguramos que te ahorrarás horas de discusión.

2. Afronta el problema racionalmente

Acepta que existe un problema, no lo minimices y tampoco lo sobre dimensiones, dale su justo valor. Racionaliza la situación. Dejar que el enojo tome control es ponernos en una lugar muy vulnerable y del que saldremos lastimados.

3. Mejora la comunicación 

No es que los demás no te entiendan o escuchen, es que tal vez y sólo tal vez, no te estás comunicando bien, y bueno… pasa. Recuerda que no es tanto lo que uno dice sino cómo se dice. 

4. Caminar

Si ya te encuentras enfrascado en una discusión, corta la presión del momento. Salte, toma aire, no te quedes a seguir un círculo de mal rollo que el 90% de las ocasiones terminará en un problema aún más grande.

Ante todo cuida de ti.

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